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jueves, 17 de octubre de 2013

LOS ANUNNAKIS EN LA MITOLOGÍA SUMERIA (tercera parte)

Los símbolos celestes del número 7 y el creciente es una constante en las representaciones sumerias, quizás relacionado con Anu flanqueado por Enlil y Enki. Otra representación, la de una deidad que extiende sus rayos a 11 cuerpos celestes más pequeños que le circulan. Es la representación de un Sol y 11 planetas, pero el Sistema Solar esta formado por el Sol, la Tierra, y la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. En total, el Sol y 10 planetas (contando la Luna como un planeta).


Pero los sumerios contaban el Sol y 11 planetas (contando la Luna) y tenían firmemente la opinión de que además de los planetas que conocemos hoy en día, había un duodécimo planeta del Sistema Solar, el planeta madre de los nefilim.

Hoy sabemos que más allá de los planetas gigantes Júpiter y Saturno, existen dos planetas importantes (Urano y Neptuno) y un tercero más pequeño (Plutón) que petenecen a nuestro Sistema Solar. Urano fue descubierto en 1781, mientras que Neptuno en 1846. A finales del siglo XIX observaron que Neptuno se veía influenciado por otra atracción gravitatoria, resolviendo el misterio en 1930 con la localización de Plutón.

El historiador Diodero Sículo en el siglo I a.C, confirmó la exactitud de la astronomía mesopotámica y afirmó que los caldeos dieron nombre a los planetas, en el centro del sistema estaba el Sol, la luz más grande de la cual los planetas eran los descendientes reflejando la posición y brillo del Sol.

Durante generaciones por todo el mundo antiguo, el nombre "caldeo" fue sinónimo de "observadores de estrellas", de astrónomos. El Antiguo Testamento está repleto de información astronómica, José se comparaba a sí mismo y sus hermanos con 12 cuerpos celestes. Los "observadores de las estrellas" estaban interesados en el destino de la Tierra, de su soberano y su gente desde un punto de vista nacional, al contrario de ahora que la astrología se preocupa más del destino individual como el horóscopo.


Estaban familiarizados con conceptos como "estrellas fijas y planetas errantes, cometas, meteoritos y otros fenómenos celestes, así como predecir eclipses". Los astrónomos caldeos seguían las fórmulas y tradiciones prescritas de Sumer. El principal calendario de Nippur, sede y centro de Enlil fue fuente de inspiración al calendario actual. Los sumerios consideraban que el Año Nuevo iniciaba justo cuando el Sol cruzaba el Equinoccio de Primavera. Tenían un término DUB, que significa en astronomía "circunsferencia del mundo" de 360º, en relación a la cual hablaban ellos de la curvatura o arco de los cielos. 


Para sus cálculos astronómicos y matemáticos, crearon el AN.UR un "horizonte celeste" imaginario para calcular el orto y el ocaso de los cuerpos celestes. Perpendicularmente a ese horizonte extendieron una línea vertical imaginaria el NU.BU.SAR.DA con su ayuda obtenían el cenit al que llamaron AN.PA. Para la latitud del Solsticio de Verano le llamaban AN.BIL (punto igneo de los cielos). 

Los escribas de la principal serie astronómica que los Babilonios llamaban "El Día del Señor", declaran haberla copiado de una tablilla sumeria en la época de Sargón de Acad, en el tercer milenio antes de Cristo, contiene una clasificación de constelaciones entre las que están la Osa Mayor, el Dragón, Lira, Cisne y Cefeo y el triángulo de los cielos septentrionales, Orión, Can Mayor, Hidra, el Cuervo y el Centauro en los cielos meridionales y la familia de constelaciones zodiacales en la banda celeste central.


En 1925 la comunidad científica decide dividir los cielos tal y como se ven desde la Tierra en tres regiones; septentrional, central y meridional, y agrupar las constelaciones en ellos en 82 constelaciones. Nada nuevo el descubrimiento, ya que los sumerios habían sido los primeros en dividir los cielos en tres caminos, camino septentrional que llevó el nombre de Enlil, el meridional que lleva el nombre de Ea y la banda del centro que fue el "camino de Anu" y las constelaciones. La banda central de hoy se corresponde con el camino de Anu que los sumerios dividieron en doce casas para agrupar las estrellas.


En la antigua mesopotamia, los secretos del conocimiento celeste se guardaban, se estudiaban y se transmitían a través de una casta de sacerdotes astrónomos. Los astrónomos griegos adaptaron a su lengua y a su mitología una astronomía ya construida por los sumerios. La palabra zodíaco proviene del griego Kyklos (círculo animal) debido a que el diseño del grupo de estrellas se asemejan en su forma a animales. Pero estos nombres y formas imaginarias se originaron realmente en Sumer, a las doce constelaciones se les llamó UL.VE (rebaño brillante).

1. GU.AN.NA (toro celeste) Tauro
2. MASH.TAB.BA (gemelos) Géminis
3. OUB (pinzas tenazas) Cáncer
4. UR.GU.LA (león) Leo
5. AB.SIN (el padre de ella era Sin) Virgo
6. ZI.BA.AN.NA (destino celeste) Libra
7. GIA.TAB (lo que pinza y corta) Escorpión
8. PA.BIL (defensor) Sagitario
9. SUHUR.MASH (pez cabra) Capricornio
10. GU (señor de las aguas) Acuario
11. SIM.MAH (peces) Piscis
12. KU.MAL (morador del campo) Aries

La precesión es un fenómeno que viene dado por el bamboleo del eje norte-sur de la Tierra, y que lleva a que el Polo Norte (el que apunta a la Estrella Polar) y el Polo Sur tracen un gran círculo en los cielos. El aparente retardo de la Tierra contra las constelaciones de estrellas suma alrededor de 55 segundos de arco por año, o un grado cada 72 años. El gran círculo "el tiempo que le lleva al Polo Norte terrestre volver a apuntar a la Estrella Polar emplea por lo tanto 25920 años (72x360) y esto es lo que los astrónomos llaman el Gran Año Platónico (Platón sabía de éste fenómeno).

Este retardo, termina por retardar todo un signo zodiacal cada 2160 años. Nuestros astrónomos continúan empleando el punto 0 (el primer punto de Aries) que marcó el Equinoccio de Primavera alrededor del año 900 a.C., punto que se encuentra ahora bien entrado en la casa de Piscis. En 2100 d.C. el equinoccio comenzará a ocupar la casa precedente que es Acuario. Es lo que significa la nueva era de Acuario.

Los sumerios dejaron suficientes evidencias gráficas sobre la precesión de los Equinoccios. El profesor Jeremías (The old testament in the light of Ancient East), encontró evidencias que demostraron que el punto 0 cronológico zodiacal sumerio se puso precisamente entre el Toro y los Gemelos, ya que el zodiaco se trazó en la era de Géminis (Gemelos) es decir, aun antes de la civilización sumeria.  



Los nefilim disponían de ese conocimiento y precisaban de tan exactas medidas. Capaces de hacer viajes espaciales, después de llegar a la Tierra desde otro planeta, los nefilim eran los únicos que podían poseer en los albores de la civilización humana, los sofisticados métodos, las matemáticas y los conceptos de una astronomía avanzada, así como la necesidad de enseñar a los escribas humanos a copiar y registrar meticulosamente tablas y más tablas de distancias en los cielos, ordenes de las estrellas , ortos y ocasos helíacos, un complejo calendario solar-lunar terrestre y el resto de conocimientos notables tanto del Cielo como de la Tierra.

Los planetas de los que se habla en el entramado de los textos astronómicos trataban de MUL.MUL, que según los estudiosos de los sumerios, señalan que se refiere a las Pléyades, un grupo de estrellas de la constelación de Tauro y el único por el que pasa el Equinoccio de Primavera (tal y como se veía desde Babilonia) en 2200 a.C. Los textos mesopotámicos dicen que MUL.MUL estaba compuesto por 7 LU.MASH (7 errantes familia) se trataba de los miembros de las Pléyades visible al ojo desnudo.

Sin embargo, estudios posteriores demuestran que se referían a 7 errantes planetas y al Sol y la Luna y que MUL.MUL-shu12 era un grupo de 12 de los cuales 10 formaban un grupo diferenciado. MUL.MUL se refería al Sistema Solar para indicar al grupo como una totalidad como cuerpo celeste que comprende cuerpos celestes.

El gran círculo de los dioses sumerios y por tanto, de los dioses Olímpicos estaba compuesto por 12 miembros; los dioses jóvenes solo podían entrar en ese círculo si se retiraban los dioses más viejos. Los nefilim no sólo informaron a los antiguos sacerdotes-astrónomos de la existencia de los planetas más allá de Saturno, sino también de la existencia del planeta más importante aquel del cual vinieron: el Duodécimo planeta o Nibiru.

Una lista de reyes sumerios conocida como el texto W-B/144, documenta los reinados divinos en 5 asentamientos o "ciudades". La primera Eridú, con dos soberanos, el texto prefija ambos nombres con "A" que significa progenitor. El reino se transfirió después a otras sedes de gobierno donde los soberanos recibieron el nombre de EN o "señor" (y en un caso, el título divino de dirigir).

"Dejó Eridú
su reino se llevó a Bad-Tibira
En Bad-Tibira
EN.MEN LU.AN.NA gobernó 43.200 años
EN.MEN.GAL.AN.NA gobernó 28.800 años
El divino DU.MU.ZI Pastor, gobernó 36.000 años
Tres reyes lo gobernaron durante 108.000 años."

Después Larak y Sippar, así como sus divinos soberanos, y por último la ciudad de Shuruppak, donde un humano por parentesco divino fue rey. Estos soberanos eran nefilim que vinieron del Duodécimo planeta a la Tierra. El Génesis 6 en su versículo 3 dice; "cuando su edad era de 120 años", no al hombre ni a la Tierra, sino de los poderosos, "el pueblo de los cohetes" los nefilim, y su año shar¨s 3600 años terrestres.120 shar¨s equivale a 432.000 años terrestres, entre la llegada de los nefilim y el Diluvio, entonces el Génesis 6 adquiere  más sentido.



La afirmación de Gudea, rey de Lagash de que el "7 celeste es 50", cuerpo celeste que es "7" simboliza al dios que es "cincuenta". El dios Enlil cuyo rango es 50 tenía su homólogo celeste en el séptimo planeta. En los textos antiguos cuando los dioses llegaron a la Tierra, Anu se quedó en el Duodécimo planeta y sus dos hijos que habían bajado a la Tierra echaron suertes. A EA se le dio la "soberanía de lo profundo" y a Enlil "la Tierra se le dio para sus dominios". La respuesta al enigma adquiere trascendencia. El planeta de Enlil era la Tierra. Para los nefilim la Tierra era el séptimo planeta.



Para alguien que se acerca a nuestro Sistema Solar desde el exterior, el primer planeta que encontraría sería Plutón; el segundo Neptuno, el tercero Urano, el cuarto Saturno, el quinto Júpiter, el sexto Marte y el séptimo la Tierra. Los nefilim solo podían aterrizar en la Tierra si sus naves espaciales eran lanzadas desde el Duodécimo planeta bastante antes de llegar a las cercanías de la Tierra. Es posible que cruzaran la órbita de Plutón no solo como habitantes del Duodécimo planeta, sino también como astronautas a bordo de una nave espacial.

Un texto dice, que el planeta Shupa era aquel "donde la divinidad Enlil fijaba el destino del País", donde el dios encargado de la nave espacial establecía el rumbo hacia el planeta Tierra y el País de Sumer". Este era Plutón.

Después de Shupa, estaba Iru (curva o rizo). En Neptuno los nefilim comenzaban su amplia vuelta hacia su objetivo final. A Urano le llamaban Kakkab Shanamma (planeta que esta repetido o que es el doble), y ciertamente, Urano es el hermano gemelo de Neptuno, tanto en tamaño como apariencia. EN.TI.NASH.SIG (planeta de brillante vida verdosa).

Después aparecía Saturno, el gigante, 10 veces más grande que la Tierra, que se distinguía por sus anillos. Dotado de una tremenda atracción gravitatoria, le llamaban TAR.GALLU (el destructor) o Kak.Si.Di (arma de justicia) y SI.MU.TU (aquel que por justicia mata).



Al quinto planeta le llamaban Barbaru (brillante), así como SAG.ME.GAR (grande donde se abrochan los trajes espaciales), un difícil paso entre Júpiter y Marte y la entrada a la peligrosa zona del cinturón de asteroides, era el punto donde los nefilim se colocaban sus trajes espaciales.

Marte era UTU.KA.GAB.A (luz establecida en las puertas de las aguas) recordándonos las descripciones sumerias y bíblicas del cinturón de asteroides como el brazalete celeste que separa las aguas superiores de las aguas inferiores del Sistema Solar.

Al pasar Marte, la nave espacial nefilim establecía contactos y comunicación permanente con el "control de la misión" en Tierra. Después en la navegación estaba la Tierra, el séptimo planeta, se le llamaba Shu.Gi (buen lugar de descanso de Shu) y (el País de la conclusión de Shu). Era el destino del largo viaje espacial.



Continuará....
Abrazos de corazón apreciados lectores...

domingo, 13 de octubre de 2013

Los Anunnakis en la Mitología Sumeria (segunda parte)

El segundo hijo varón de Zeus nacido de la diosa Maya, fue Hermes patrón de los pastores, guardián de rebaños y manadas. Menos importante y poderoso que su hermano Apolo, Hermes estaba más cerca de los asuntos humanos; cualquier golpe de buena suerte se le atribuía a él. Como dador de cosas buenas, era el que se encargaba del comercio, patrón de mercaderes y viajeros. Pero su principal papel en la épica fue de Heraldo de Zeus.


El extenso culto minoico al toro, y algunos sellos cilíndricos se representa a éste como ser divino, acompañado por una cruz que, para algunos sería una estrella o un planeta no identificado. De allí, se ha conjeturado que el toro al que daban culto los minoicos no fuera una criatura terrestre común, sino un toro celestial, la constelación de Tauro, y la conmemoración de algunos sucesos ocurridos durante el equinoccio de primavera, el Sol apareció por esta constelación, alrededor del 4000 a.C.

La religión y las tradiciones griegas llegaron a tierra firme desde oriente Próximo, vía Asia Menor y las islas del Mediterráneo. Es ahí donde inserta las raíces su Panteón, es ahí donde hay que buscar los orígenes de los dioses griegos, y su relación astral con el número 12.

Conocida por los romanos como Venus, por los griegos como Afrodita, Astarte para los cananeos y los hebreos, Insthar o Eshdar para los asirios, babilonios, hititas y otros pueblos de la antiguedad, Inanna, Innin o Ninni, para los acadios y los sumerios, o por otros muchos apodos o epítetos, ella fue en todas las epocas la Diosa de la Guerra y la Diosa del Amor, una mujer feroz y hermosa que aún siendo nada más que la bisnieta de Anu, se ganó por sí misma y para sí misma un lugar importante entre los grandes Dioses del Cielo y la Tierra.


La lista de reyes sumerios dice que el primer soberano no divino de Uruk fue Meshkiaggasher hijo del dios Ütu a través de una madre humana. A él le sucedió su hijo Enrnerkar, un gran rey sumerio Inanna, por tanto era la tía abuela de Enmerkar, y no tuvo demasiadas dificultades para persuadir a su sobrino nieto de que ella debía ser la Diosa de Üruk, más que de la remota Aratta.

Una lista de dioses que se conserva en el Museo Británico, según Hans Schlobies, aclara que Ishkur era ciertamente un señor divino en tierras muy lejanas de Sumer y Acad. Revelan los textos sumerios que esto no fue un accidente. Parece ser que Enlil envió deliberadamente a su hijo menor para que se convirtiera en "deidad residente" en las tierras montañosas del norte y el oeste de Mesopotamia. Da la impresión de que la rivalidad original entre Enky y Enlil siguió adelante y se intensificó entre sus hijos, con ocasionales enfrentamientos entre hermanos. Un relato divino de Caín y Abel.

Algunas de estas batallas se llevaron en contra de una deidad llamada Kur, con toda probabilidad Ishkur/Adad. Esto podría explicar por qué Enlil estimó oportuno conceder a su hijo menor un lejano dominio, para mantenerlo al margen de las peligrosas batallas sucesorias.



Los que sostienen la tesis de los astronautas extraterrestres están considerando otras galaxias u estrellas distantes como su hogar. Para los sumerios, la noción de la "Morada Celeste" de los Dioses, era un lugar puro de una morada primigenia. Mientras que Enlil, Enky, y Ninhursag iban a la Tierra y hacian su hogar en ella, su padre Anu permanecía en la "Morada Celeste" como su soberanía. Existe además una lista de 21 parejas divinas de la Dinastía que precedieron a Anu en el "trono del lugar puro".


Anu reinaba en una corte extensa y de gran esplendor, así lo confirma el libro de Ezequiel, "un lugar con un jardín artificial recubierto por piedras preciosas". Allí residía Anu, con su consorte Antu, 83 descendientes, un primer Ministro, 3 Comandantes a cargo de Mu (las naves espaciales), 2 Comandantes de armas, 2 grandes Maestros del Conocimiento escrito, 1 ministro de Bolsa, 2 justicias Jefes, 2 que "impresionan con sonido", y 2 Escribas jefes con 5 Escribas asistentes.

Los Dioses del Cielo y la Tierra del Oriente Próximo, no sólo tenían su origen en los cielos, sino que también podían volver a la "Morada Celeste".


Varios textos mesopotámicos tratan del Apkallu, un término aca-dio que proviene del sumerio AB.GAL (grande que dirige) o (maestro que indica el camino). Gustav Guterbock determinó que estos eran hombres pájaros representados por "Águilas". Referencias que determinan que los Apkallu eran pilotos de las naves de los nefillin o Anunnakis.


El viaje de ida y vuelta era posible, tras decidir el establecimiento en Sumer de la Puerta de los Dioses (Babili), el líder de los dioses explicó:

"Cuando a la Fuente Originaria
a la asamblea ascendáis
habrá un sitio de descanso para la noche
para recibiros a todos
Cuando desde los Cielos
a la asamblea descendáis
habrá un sitio de descanso por la noche
para recibiros a todos"

La "Morada de los Dioses" según revela su legado no estaba en una lejana galaxia sino en nuestro propio Sistema Solar. Existe una representación de la Puerta de Anu en la Morada Celeste. Que viene a configurar el conocimiento en la antigüedad de un Sistema Celeste como el de nuestro Sol y sus planetas. La Puerta esta flanqueada por dos águilas, indicando que sus servicios son necesarios para llegar a la "Morada Celeste" el Globo Alado. El emblema de la Suprema Divinidad, corona la puerta. Esta flanqueado por los símbolos celestes del número 7 y el Creciente de la Luna, que representa quizás a Anu junto a Enlil y Enki.

Continuará...
Abrazos de Corazón apreciados lectores...


martes, 8 de octubre de 2013

NIBIRU EL CRUCE DE LOS TIEMPOS

En noviembre de 2013 tres eventos tendrán lugar en el Cosmos que serán apreciados por la Humanidad, como signo de que más allá de nuestra hermosa Madre Tierra existe un Multiverso desplegado en múltiples dimensiones, con vida inteligente y con eventos sincronizados en espacio tiempo que superan los paradigmas de nuestra ciencia.



Estos eventos como recordatorio de los ciclos entre ciclos que ya nos advertían los profetas en la antiguedad, se corresponden con el retorno de Nibiru, el Duodécimo Planeta de nuestro Sistema Solar, el paso del Cometa Ison y un eclipse híbrido de Sol. En referencia a Nibiru, su mayor vestigio se encuentra en tablillas muy antiguas de una civilización casi perdida de los registros históricos. Desde hace ya casi 100 años producto de numerosos descubrimientos arqueológicos y su extensa producción pictográfica, ha sido posible reconstruir información valiosa sobre Sumer (Shumer) y los Sumerios (Shumerios).



Sobre el Cometa ISON mucho se ha publicado en Internet  vídeos y fotografías cautivan a los internautas en su afán de comprender los misterios del universo y sus propias incógnitas;  ¿Cuál es nuestro origen? ¿ Cuál es el propósito de nuestra existencia? ¿ Cómo nos afectan los ciclos cósmicos?, e innumerables preguntas que nos hacemos en tiempos de grandes transformaciones en todos los ámbitos de nuestra existencia terrenal y espiritual. Este cometa ha despertado gran interés al catalogarlo como el cometa del siglo, ya que podría alcanzar gran luminosidad y dejar verse a simple vista incluida su extraordinaria cola. Los cometas son impredecibles, y éste en particular no escapa de la excepción, tendrá su prueba de fuego al acercarse al Sol y girar en torno a él. Cuanto mayor sea su ritmo de sublimación (pasar de hielo a gas), más activo será el cometa y liberará mayor cantidad de material al espacio. Al acercarse al Sol desprenderá mayor cantidad de material por lo que será más brillante. Además, algunas fotografías indican la presencia de dos objetos que circulan alrededor de ISON, aun esta información no se ha confirmado, pero la incógnita sigue presente entre astrónomos y aficionados, por lo que tendremos que esperar hasta noviembre para contar con mayor información al respecto. 

El cometa ISON alcanza perihelio (el punto más cercano en su órbita al Sol) el 28 de noviembre, cuando además tendrá su máximo brillo, y quizás sea visible en el día. Si el cometa sobrevive a su perihelio, oscilará alrededor del Sol y aparecerá tanto como un objeto tanto en la madrugada como también en la tarde en el Hemisferio Norte.  Desde el Hemisferio Sur se pondrá antes del Sol en la tarde y aparecerá con el Sol en la mañana. Para el 10 de diciembre, si todo marcha bien, pudiera ser un hermoso espectáculo en el cielo de la mañana muy temprano desde el Hemisferio Norte. En los cielos oscuros podrá observarse su cola larga que se estira derecha hasta el horizonte del este, desde la Constelación de Ofiocus hasta la Osa Mayor. También en la tarde, será visible su cola más en angulo y cercana al horizonte.




El tercer evento a considerar en este artículo, es referido al eclipse híbrido de Sol del próximo 3 de noviembre del año en curso, la dualidad se produce cuando el vértice de la sombra umbral de la Luna atraviesa la superficie de la Tierra, en algunos secciones de la ruta pero no alcanza en otros lugares de la ruta. Es un fenómeno poco común, que se contempla Total o Anular de acuerdo al lugar desde el cual se le observe.  Los eclipses representan un cambio en el flujo de la energía, en este caso sus dos actores principales son el Sol y la Luna con efecto directo sobre la Tierra dada su posición entre ambos cuerpos celestes, además de recordar que el Sol es dador de vida, y la Luna acompaña los cielos nocturnos con efectos sobre las mareas y el inconsciente que fulgura a su antojo cuando dormimos.



Este eclipse será en Escorpio, un signo para transmutar y evolucionar. Escorpio es un signo de agua, profundo, intuitivo e intenso. Las emociones salen a la superficie, el abismo de las sombras, aquello oculto que se muestra para su transformación. Si revisamos los tres eventos encontramos que el retorno de Nibiru configura un secreto revelado, ya que su órbita de acuerdo a los textos antiguos es de 3600 años terrestres, y existe mucha controversia entre aquellos que se dedican a desenterrar estos tesoros y darles una explicación a los símbolos que acompañan las excavaciones de templos, tablillas y esculturas antiguas. Según la teoría de los antiguos astronautas, defendida por Zecharia Sitchin, quien dedicó más de 30 años al estudio de los sumerios, consideraba que la información dejada en las tablillas hablaba del Duodécimo Planeta del Sistema Solar, habitado por los nefilim cuyo avance tecnológico hace 480.000 años les permitió viajar por el espacio hasta llegar a nuestro planeta Tierra y contribuir de forma significativa en el desarrollo de la primera civilización de la humanidad, los sumerios.

Sitchin murió en octubre del 2010, su último deseo fue comparar el ADN de la Reina Puabi cuyos restos reposan en el Museo de Historia Natural de Londres, con el ADN humano. Estaba convencido de que si comparaban el ADN de esta Reina sumeria con el ADN humano era posible encontrar respuestas en cuanto a los genes que deliberadamente no nos dieron los nefilim al experimentar genéticamente para crear al hombre.

Los restos de la Reina Puabi fueron encontrados en una tumba entre los años 1920 a 1930 en territorio que hoy pertenece a Irak. Expertos forenses determinaron que tenía aproximadamente 40 años cuando murió, y que pertenece a la primera dinastía de Ur. Sitchin la catalogó como una Nin, término sumerio que significa Diosa. Para él, la Reina Paubi era una semidiosa relacionada genéticamente con los nefilim, visitantes del Duodécimo Planeta. Lamentablemente, Sitchin murió sin ver su sueño realizado, y hasta la fecha el Museo de Londres no ha dado aun la autorización para realizar dicho estudio de ADN.

El Duodécimo planeta hoy conocido como Nibiru, y los nefilim también llamados Anunnakis "Los que del Cielo vinieron", corresponde a un hecho trascendente que de comprobarse cambiaría toda nuestra concepción de la Ciencia y Sabiduría. Sitchin defendía su posición con fundamento en miles de transcripciones a infinidad de tablillas sumerias, acadias y babilónicas. Evidentemente, dentro de los tres fenómenos que presento a consideración de mis lectores, Nibiru tiene un especial lugar, ya que rompe el paradigma de la física en cuanto al origen del Sistema Solar, de la Tierra y de la Humanidad.







Sin embargo, la confluencia del eclipse, el cometa y Nibiru en noviembre representa una extraordinaria combinación de energía, de revelación de mitos que tienen un origen histórico, complementado por la Constelación de Escorpio-Tauro, como ángulo celeste de retorno del planeta y cometa, así como la aclaratoria de que Nibiru se comporta como un cometa en su órbita elíptica que le permite estar sujeto al Sol como centro de gravedad, tiene un apogeo (el punto más distante al Sol), desde donde comienza el camino de vuelta, y un perigeo (el punto más cercano al Sol), donde comienza su retorno al espacio exterior.

Los textos sumerios dicen que el planeta iba de AN.UR (la base del cielo) a E.NUN (la morada elevada). Una morada era así prominente en las regiones profundas del espacio. La otra estaba en el Cielo dentro del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.




Los Hopi, en sus tradiciones hablan de la Katchina azul y la Katchina roja, según esta historia; "...en los días finales veremos hacia el cielo y seremos testigos del regreso de los dos hermanos que ayudaron a crear este mundo en el tiempo del nacimiento. Poganghoya es el guardian de nuestro Polo Norte, y su hermano Palongawhoya es el guardian del Polo Sur. En los días finales, la Estrella Katchina Azul vendrá a estarse con sus sobrinos y ellos regresarían a la Tierra a su rotación natural, la cual es contra las agujas del reloj.Nan ga sohu será el despertador que nos diga del Nuevo día y de la Nueva manera de vida, el nuevo mundo que está viniendo. Aquí es donde comenzarán los cambios. Comenzarán como fuego que arderá dentro de nosotros, y nosotros arderemos con deseo y conflicto si no recordamos las enseñanzas originales, y volvemos a las maneras pacíficas de vida..."

"...No muy lejos detrás de los mellizos vendrá el Purificador, la Katchina roja, que traerá el día de la Purificación. En este día la Tierra, sus criaturas y toda la vida tal y como la conocemos cambiará para siempre. Habrá mensajeros que precederán esta venida del Purificador. Ellos dejarán mensajes para aquellos que recuerden las Viejas maneras..."

Es interesante observar la sincronicidad de estos relatos de los Hopi, con al Cometa Ison y Nibiru. La estela del cometa le da una coloración azul, aunque en las últimas fotografías a cambiado a verde. En el caso de Nibiru, los relatos sumerios la dan el signo de cruz o un Sol destellando fuego. Nibiru también es reconocido como un gran viajero en los cielos, remontando el vuelo hasta las inmensas alturas de su apogeo, para después bajar "curvándose en el cielo" de su perigeo. Se representó al planeta como un globo alado. 





La convicción de que el Duodécimo Planeta, "el planeta de los dioses" seguía dentro del Sistema Solar, y que su gran órbita volvía a pasar por las cercanías de la Tierra, era el punto central de las creencias religiosas y de la astronomía del mundo antiguo. El signo pictográfico del planeta era una "cruz" este símbolo cuneiforme también significa ANU y Divino, evolucionó en las lenguas semitas hasta la letra TAV que significaba "la señal". Y, ciertamente todos los pueblos del mundo antiguo consideraban la aparición o aproximación periódica del Duodécimo planeta como una señal de grandes cambios y nuevas eras. Los textos hablan de la aparición del planeta como un acontecimiento anticipado, predecible y observable.

R. Campbell Thompson (Reports of the magicians and astronomers of Nineveh and Babylon), reprodujo varios textos que describen el avance del planeta mientras bordeaba la posición de Júpiter y llegaba al punto de cruce de Nibiru:

"Si, desde la posición de Júpiter
el Planeta pasa hacia el oeste,
habrá un tiempo para morar en la seguridad,
La amable paz descenderá sobre la Tierra.  
Si, desde la posición de Júpiter, 
el Planeta aumenta de brillo
y en el zodiaco de Cáncer
se convierte en Nibiru,
Acad se desbordará en plenitud,
el Rey Acad crecerá poderoso.
Si, Nibiru culmina
las tierras habitarán con seguridad,
los reyes hostiles estarán en paz,
los dioses recibirán las oraciones,
y atenderán las súplicas."

No obstante, se esperaba que la aproximación del planeta provocara fuertes lluvias e inundaciones debido a los fuertes efectos gravitatorios.

" Cuando el Planeta del trono del Cielo,
crezca en brillo,
habrá inundaciones y lluvias.
Cuando Nibiru alcance su perigeo
los dioses darán la paz,
se resolverán los problemas,
las complicaciones se aclararán, 
lluvias e inundaciones vendrán."

Los profetas hebreos consideraban el tiempo de aproximación del planeta a la Tierra y el que se hiciera visible a la humanidad como el preludio de una nueva era. Las similitudes entre los augurios mesopotámicos de paz y prosperidad que debían acompañar al planeta del trono del Cielo, y las profecías bíblicas de paz y justicia que establecerían en la Tierra después del Día del Señor, se observan en Isaías:

"...y sucederá en el fin de los días, el Señor juzgará entre las naciones y reprobará a muchos pueblos. Ellos convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en podaderas, no levantarán espada nación contra nación..."

Más adelante Isaías describe:

"...De tierras lejanas vienen
desde el confín del Cielo
el Señor y sus armas de la ira
vienen a destruir toda la Tierra.
Por eso haré temblar el Cielo,
y se moverá la Tierra de su lugar
cuando Cruce el Señor de los Ejércitos
el día de su ardiente cólera..."



Los textos mesopotámicos ensalzaban el fulgor del planeta y sugieren que se puede ver incluso de día "visible al amanecer desapareciendo de la vista con el ocaso". Incluso sugieren su trayectoria, señalan que entra desde el Sur y se mueve en sentido a las agujas del reloj.

Existen tres puntos cruciales para la observación de Nibiru desde la Tierra; la primera cuando se alinea con Mercurio en un ángulo de 30º con respecto al imaginario entre el Sol, Tierra, perigeo. De allí da la impresión de ascender más en los Cielos terrestres (otros 30º) y el planeta cruza la órbita de Júpiter.  Por ultimo, llegado al lugar de la batalla celeste, el perigeo o lugar del cruce el planeta es Nibiru, el punto más cercano a la órbita terrestre.

El período orbital de Nibiru es de 3600 años, el número se escribía en sumerio como un 0, un gran círculo. El epíteto del planeta -shar- (soberano supremo), tenía también el significado de un círculo perfecto, un círculo completo. Apolodoro de Atenas hablaba de las revelaciones prehistóricas de Beroso (erudito, sacerdote y astrónomo babilonio), decía; 10 soberanos reinaron un total de 120  shar´s (432.000) años antes del Diluvio, el reinado de cada uno de ellos se midió en 3600 años de las unidades shar.

Con la llegada de la Sumerología, los textos antiguos a los que se refería Beroso se encontraron y se descifraron, la tradición de los 10 reyes antediluvianos que gobernaron la Tierra desde los tiempos en que "el reino fue bajado del cielo" y hasta que "el Diluvio barrió la Tierra" fue confirmado en su totalidad. Si estos soberanos eran nefilim que habían venido del Duodécimo planeta a la Tierra, su período estaba acorde con la órbita del referido planeta (3600 años) los cuales se prolongaban desde el momento del aterrizaje hasta el despegue, los cuales estaban en relación al acercamiento del planeta con la Tierra, medidos en shar´s. 3600 años de los nefilim en su Duodécimo planeta corresponde a un año para ellos, lo que tarda en dar una vuelta completa al Sol.

La marcha de la humanidad hacia la civilización -a través de la intervención de los nefilim- pasó por tres etapas, separadas por períodos de 3600 años; el período Neolítico (alrededor del 11000 a.C), la fase de la alfarería alrededor del 7400 a.C, y la repentina civilización sumeria (alrededor del 3800 a.C. No resulta improbable, por tanto, que los nefilim revisarán periódicamente (y tomarán resolución de continuar) el progreso de la humanidad, dado que podían reunirse cada vez que el planeta se acercara a la Tierra.


Estamos en un momento de acercamiento de Nibiru a nuestro planeta Tierra, ha completado una vuelta de 3600 años terrestres, pero que significa para los nefilim o Anunnakis un shar (un año). Dados los registros descifrados, es evidente el adelanto de esta civilización con respecto a la humanidad, ya hace 438.000 años eran capaces de viajar por el espacio en sus propias naves, tal y como ahora nosotros lo hacemos en misiones tripuladas hasta la Luna, y misiones robóticas que ya han trascendido el borde del Sistema Solar, adentrándose al espacio interdimensional como es el caso de las Voyager.



Este re-encuentro significa un cambio de paradigma para la humanidad, hasta ahora hemos creído que estamos solos en el Universo con la sensación de que todo gira en base a nuestros propios descubrimientos, tecnología, creencias o valores. Existe una realidad dual cuando hablamos de Cielo y Tierra, como algo separado aunque son la misma esencia. La Tierra es parte del Sistema Solar, pero además el Sistema es parte de la galaxia, la Vía Láctea, donde existen millones de galaxias y millones de estrellas dadoras de vida. 

La atención del movimiento eterno de los cuerpos celestes era parte de la cultura mesopótamica, heredado quizás por los soberanos antediluvianos de los cuales hablan las tablillas. Estamos ahora a punto de cruzar el signo de los tiempos, para un re-encuentro anticipado, programado y predecible preservado en copias y copias de las tablillas originales, como una necesidad sumaria de los antiguos para las nuevas generaciones.



Escorpio, uno de los signos asociados a los cuatro jinetes del Apocalipsis abre compuertas al mundo macrocósmico y microcósmico, en su estela invita a seguir con atención los Cielos y la Tierra en unidad inalterable y armónica para el Ser Humano. El eclipse híbrido de Sol, el cometa ISON y Nibiru serán eventos que todos podremos contemplar a partir de noviembre, y de los cuales cada uno de los habitantes de la Madre Tierra debe encontrar su puente en plena Consciencia, así como la Sabiduría en la compresión del cruce de los tiempos.

En próximo artículo profundizaré en la cosmología sumeria remontándonos más atrás en el espacio tiempo para revisar desde la "Epopeya de la Creación" cuando la Tierra iniciaba su formación, así como la conexión con el Antiguo Testamento, y otros relatos de antiguas civilizaciones en América y Oriente Próximo. Abrazos de Corazón apreciados lectores.